Dormir mejor: pequeños cambios en tu cuarto que ayudan a descansar
Luz, ruido, aire y temperatura: lo que pasa en tu dormitorio influye más de lo que creés en cómo te levantás.
Dormir bien no depende solo de cuántas horas pasás en la cama. El cuarto en el que dormís manda señales todo el tiempo: si hay luz, si hay ruido, si el aire está seco o si hace calor. Cambiar esas señales es más fácil de lo que parece.
Oscuridad de verdad
La luz, incluso la del cargador del celular o la del poste de la calle, le dice a tu cuerpo que todavía es de día. Si no podés oscurecer por completo la ventana, un antifaz de dormir resuelve el problema por muy poco.
Menos ruido, o un ruido que ayude
Perros, motos, vecinos: el ruido de la noche interrumpe el sueño aunque no te despiertes del todo. Los tapones antiruido son lo más simple. Si preferís no usar nada en los oídos, una máquina para dormir con sonidos tapa los ruidos sueltos con uno constante y suave.
El aire que respirás
En época de calor el ventilador reseca el ambiente y en época de lluvia la humedad se siente pesada. Un humidificador ayuda cuando el aire está seco, y un mini deshumidificador cuando hay exceso de humedad en clósets o cuartos cerrados.
Una rutina para bajar el ritmo
- Dejá el celular fuera de la cama al menos 30 minutos antes de dormir.
- Bajá las luces de la casa después de cenar.
- Estirá cinco minutos: cuello, hombros y espalda baja.
- Acostate y levantate a la misma hora, incluso el fin de semana.
Cuándo cambiar la almohada
Si te despertás con el cuello rígido, probablemente tu almohada no te está sosteniendo bien. Una almohada con buen soporte, como la almohada con contorno de nube, puede cambiar cómo amanecés.
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